Los tratamientos que practicamos a nuestras abejas son de carácter preventivo, para evitar posibles ataques de la temida varroa, un ácaro procedente de la abeja asiática que parasita a nuestra abeja local y hace que muera la totalidad de la colmena cuando resulta infectada. En estos tratamientos empleamos sustancias naturales, como el ácido oxálico y el ácido fórmico, la esencia de tomillo, etc.
Las colmenas las revisamos constantemente para ver si están sanas o, en caso contrario, para detectar y controlar cualquier tipo de incidencia.